Homenaje de Frédéric Mitterrand, ministro de Cultura y Comunicación, a Jean-Louis Dumas.

Con Jean-Louis Dumas desaparece un emblema de lujo a la francesa, un hombre extraordinario cuyo carisma fue todo dedicado a la creación y a la excelencia. Su nombre, su persona, su verbo franco y lleno de humor permanecerán indisociables de la célebre casa Hermes, de la que durante casi treinta años había sido presidente y director artístico tan exigente como inventivo. Bajo su férula vigilante, Hermes se había convertido en el grupo mundial que se conoce, símbolo no solo del lujo, sino de este arte sutil de favorecer la expresión de todos los talentos y las habilidades.

Hombre de gusto y cultura, apasionado por el dibujo, sabía rodear a los creadores de las atenciones y atenciones que merecían. No dudaba en lanzar desafíos audaces, como cuando invitó a Jean-Paul Gaultier a reinventar el prêt-a-porter femenino en Hermès.

En cada una de sus exploraciones fue acompañado por la gran diseñadora Rena Dumas, su esposa y musa, desaparecida el año pasado.

Jean-Louis Dumas fue toda su vida dedicada al servicio de esta gran casa y de la creación francesa, cuyos códigos y tradiciones supo renovar con una imaginación inagotable y visionaria.