Homenaje de Frédéric Mitterrand, ministro de Cultura y Comunicación, a Alexis Weissenberg

Con Alexis Weissenberg, es una gran voz del piano que se apaga,
un prestigioso y familiar embajador de la música que nos
deja. Aumentado de su viva inteligencia, su talento brillaba en los
versiones llamativas que ha sabido dar del repertorio, y para las cuales
disponemos de numerosas captaciones filmadas. Petrouchka
Stravinski, Schuman, Rachmaninov o Chopin le deben
encendido bajo una luz nueva nuestra sensibilidad musical. Con
este impulso que le venía de sus orígenes búlgaros, siempre quiso
dar a la música un lugar destacado en nuestras vidas, hasta
trascender las fronteras estrictas del clásico.

Porque el gran Weissenberg, el virtuoso francés invitado por los más
grandes chefs y los festivales más prestigiosos, aclamado en los cuatro
en particular en sus giras con la Orquesta de
París, compositor mismo, sabía también retirarse. Para
reflexionar sobre su instrumento, sobre la mejor manera de enseñarlo a los
nuevas generaciones. Para testimoniar regularmente al micrófono del
«Grand Echiquier» de Jacques Chancel, lo más cerca posible del gran público.

Expreso mi gran tristeza a sus seres queridos y a su familia musical:
a todos los talentos que hizo nacer en sus clases magistrales a través del
mundo, especialmente en su Fundación, el Alexis Weissenberg’s Piano
Master Class, en Engelberg, Suiza, donde falleció a la edad de
82 años.