La periodista estadounidense Marie Colvin y el periodista francés Rémi Ochlik acaban de encontrar la muerte en Homs, Siria, en un ataque que también habría afectado gravemente a varios colegas, entre ellos Edith Bouvier, en misión para el Figaro. Después del odioso asesinato de Gilles Jacquier el 11 de enero en esta misma ciudad de Homs, es un nuevo atentado intolerable a la libertad de expresión, la libertad de ser informado. Es un drama terrible para la gran familia de periodistas de todo el mundo que ya pagó el precio de su libertad e independencia en 2011, y un desgarro personal para la familia y los familiares de las víctimas que nos conmueve.

Si las circunstancias precisas de su desaparición mientras se encontraban en un centro de prensa con otros periodistas no se conocen todavía, está claro que las condiciones de ejercicio de las misiones de los periodistas en Siria siguen siendo igualmente precarias, que estos atentados incalificables contra la libertad de ejercicio de los periodistas deben cesar. El Ministro pide a las autoridades sirias que tomen medidas inmediatas para poner fin a las amenazas repetidas y deliberadas contra la libertad de prensa y garantizar en consecuencia las medidas de protección necesarias para todos los periodistas presentes en Siria; sean sirios o extranjeros.

Frédéric Mitterrand pide que se aclare todo y que se establezcan claramente las responsabilidades tras la trágica desaparición de Marie Colvin y Rémi Ochlik, periodista de 28 años que había cubierto las revoluciones de 2011 en Túnez, en Egipto y Libia, cuyo trabajo premiado con un World Press Photo había sido publicado en Le Monde Magazine, VSD, Paris Match, Time Magazine y The Wall Street Journal.

Frédéric Mitterrand asegura su apoyo a Edith Bouvier, y transmite en la prueba sus profundas condolencias y su afecto a las familias y a los familiares de los dos periodistas asesinados.