Con gran emoción me enteré del siniestro que, anoche, se apoderó de los decorados del Ballet de Marsella y del teatro del Gymnase.Me felicito de que no haya habido heridos.

Sin embargo, es la desaparición de todo un patrimonio, testigo de ricas horas
del espectáculo que lamentamos. Decoraciones, accesorios, fotos, archivos, desde
Roland Petit y muchos otros: es la memoria misma de estos lugares
emblemáticos que hemos perdido irremediablemente.

Quiero asegurar a Frédéric Flamand, Dominique Bluzet y sus equipos,
toda mi solidaridad en estos tiempos difíciles.