Google fue demandado por representantes de autores y editoriales estadounidenses después de digitalizar en 2005, sin autorización previa, 6 millones de obras protegidas por derechos de autor procedentes de fondos de las universidades estadounidenses. Para poner fin a este procedimiento, se negoció una transacción entre Google y los derechohabientes, en la que se preveían medidas de desgravación y las modalidades de explotación en suelo americano deslivres digitalizados. La justicia estadounidense decidirá en octubre próximo si esta acción es adecuada para reparar los daños causados a las partes y poner fin al litigio.

Más allá del caso particular de los autores y editores perjudicados, este asunto plantea
una cuestión de principio, a la que Francia siempre ha manifestado
especial: el respeto del derecho de autor, que garantiza la
remuneración de los creadores y fundamento de la diversidad cultural. Por ello
que el Ministerio de Cultura y Comunicación envió el 4
el pasado mes de septiembre, en el Tribunal de Primera Instancia, sus observaciones
sobre el proyecto transacción, con el fin de garantizar que los términos de una posible
homologación de la misma por el juez no crean ningún precedente que pueda
reforzar la política de hechos consumados seguida en este caso por Google.
En sus observaciones, Francia sostiene que el proyecto de transacción no es
conforme al derecho de la propiedad intelectual, ni al derecho de la
competencia y amenaza la diversidad cultural.
Esta es también la argumentación que Francia desarrollará durante las
Audiencias que la Comisión Europea celebrará próximamente
sobre el mismo tema. El punto de vista de Francia es compartido por Alemania,
que ha adoptado un enfoque similar.