Hace como un año...

Haití estaba en su corazón por un terremoto de gran magnitud. Frente al drama de una catástrofe natural, a las epidemias, al desafío de la reconstrucción y a la recomposición del cuerpo político, el riesgo es que la cultura quede relegada muy lejos en el orden de las prioridades frente a las urgencias absolutas. Como todos los países amigos y solidarios del pueblo haitiano, Francia debe movilizarse más que nunca en este punto, ya que el patrimonio y la creación artística constituyen una de sus riquezas esenciales.

Frédéric Mitterrand pudo apreciar plenamente estos retos durante su visita a Puerto Príncipe el pasado mes de julio, y el Ministerio de Cultura y Comunicación, en particular junto a la UNESCO, desea manifestar su compromiso continuo.

Inmediatamente después del desastre, los arquitectos de la emergencia, con el apoyo del Ministerio, visitaron el lugar y desde entonces están sobre el terreno. RFI era la única radio que todavía emitía en territorio haitiano. Desde entonces, son también el grupo Radio France, France Télévisions o ARTE quienes han respondido al llamamiento con su ayuda técnica, su donación de cien horas de programas a la cadena pública haitiana o incluso equipos.

Este compromiso es también la restauración, en el Centro de Investigación y Restauración de los Museos de Francia, del Juramento de los antepasadosun cuadro de Toussaint Louverture que ocupa un lugar importante en la memoria de la nación, concediendo becas a pasantes haitianos que serán formados en técnicas de restauración. Son también los siete centros culturales que acogieron en 2010 a artistas haitianos, de la Provenza a la Bretaña, del Franco Condado a la Martinica.

Es también, en el campo del libro y de las lenguas, el proyecto de traducción de grandes clásicos franceses al criollo haitiano, llevado por el Centro Nacional del Libro, cuyo primer volumen se distribuirá ampliamente a un precio muy reducido en los establecimientos de enseñanza primaria y secundaria de Haití. Facilitar el acceso a la lectura es, en este contexto particularmente difícil, dotarse de los medios para estrechar los vínculos preciosos que existen entre nuestras dos culturas. El Instituto Nacional del Audiovisual (INA) y el Instituto Francés editan también un libro/CD sobre las grandes figuras literarias haitianas. En esta misma lógica se inscribe también el plan de solidaridad para las bibliotecas haitianas, establecido por la Biblioteca Nacional de Francia (BNF), que aporta experiencia, oferta documental y donación de libros. También es la perspectiva de la renovación del Triunfola única gran sala de espectáculos del país, que el Ministro aboga con el apoyo de la Directora General de la UNESCO y de la Comisaria Androulla Vassiliou ante los Estados miembros de la Unión Europea.

Lejos de los apoyos efímeros, lo que se necesita es una movilización continua, tanto para los haitianos la modernización de su país, su atractivo y su desarrollo turístico, su imagen y su memoria.